Efecto pandemia: los sectores industriales de Entre Ríos expusieron sus fortalezas y debilidades

Referentes de distintas cadenas industriales de la provincia contaron cómo afrontan los efectos de la pandemia, con el eje en la estructura de costos, los precios en el mercado interno, las dificultades que persisten en el país y las oportunidades que significan las exportaciones.

La Unión Industrial de Entre Ríos (UIER) llevó a cabo este viernes 30 de abril la Asamblea General Ordinaria 2021. Miembros de Comisión Directiva realizaron un Balance de 2020 sobre las diversas acciones implementadas en un año particular y reflexionaron sobre la coyuntura.

Del encuentro participaron referentes industriales de distintos sectores y lugares de la provincia, quienes luego en reunión ampliada expusieron sobre cómo afrontan la pandemia. Los desafíos en los mercados, los precios y costos y los efectos particulares del complejo escenario, fueron compartidos por empresarios del sector arrocero, lácteo, forestoindustrial, metalúrgico, porcino, avícola y de bebidas.

En ese sentido, cada expositor puso el acento en las problemáticas particulares, teniendo en cuenta en que coinciden en el impacto generalizado de las variables macroeconómicas como la elevada inflación, la presión impositiva, el desdoblamiento cambiario, la falta de financiamiento, las trabas para exportar e importar y los constantes cambios en las reglas de juego.

Sector arrocero

Federico Gadea, de la Cámara de Industriales Arroceros, valoró que es un sector de primera necesidad que no dejó de trabajar. Reconoció que durante la primera etapa mejoró la rentabilidad de la mano de precios internacionales, aunque cuestionó ahora quedaron retrasados en el mercado interno. “En este momento necesitamos llevar los precios en función de los costos, debido a que estamos retrasados”, sostuvo.

En ese sentido, apuntó al impacto en el control de precios a la hora de sostener la actividad. «Desde marzo de 2020, hemos podido aumentar nuestro precio un 16% y contra eso todos los costos de insumos, energía y personal fueron por encima, incluso superando el tipo de cambio. Por ello, el ‘veranito’ que tuvimos hoy ya está pasando», reflexionó, y planteó la necesidad de terminar con los Precios Máximos dado que «la inflación no se puede evitar».

Además, Gadea reconoció que todavía hay casi un 50% de capacidad ociosa, aunque falta materia prima y rentabilidad. «El sector podría retomar el camino de crecimiento y de la competitividad», destacó, pero lamentó que persisten «trabas», entre las cuales también mencionó «problemas de logística terrestre y portuaria», además de constantes dificultades para llevar adelante las exportaciones, fundamentalmente por las retenciones.

Sector lácteo

En representación del sector lácteo, Rodrigo Cochet, de la empresa La Sibila, también planteó una problemática similar. «Si bien tuvimos en 2020, sobre todo dentro del primer semestre, un ‘veranito’, se fueron ajustando algunas variables y empezó a ejercer presión la aplicación en el mercado interno de Precios Máximos que retrotrajo todo al 6 de marzo, sin poder actualizar en función de los incrementos de costos operativos», señaló.

En ese sentido, advirtió sobre el retraso de los precios. «Al sector lácteo sólo le dejaron actualizar 5% hasta el 15 de mayo de este año que debería vencer el programa. Sin embargo, esos puntos no alcanzaron para nada», sostuvo, y anticipó la caída de demanda por los efectos de la pérdida de poder adquisitivo, lo que, según indicó, podría derivar en una sobreoferta.

Asimismo, analizó: «En el mercado interno está complicado el sector lácteo, empujado además por la suba de la materia prima porque el mercado externo viene empujando desde principio de este año con valores atractivos por una sobredemanda de China. Si bien el mercado argentino no exporta a China, sí del lado argentino se abren otras oportunidades al mundo». En esa línea advirtió que la competitividad comenzó a caer ante el atraso cambiario.

Sector forestoindustrial

Luciano Guy, vicepresidente de Industriales Madereros y Forestales de Entre Ríos (Imfer), recordó que la cuarentena generó alarma en el sector, hasta que pudieron volver a trabajar. «La preocupación se comenzó a ir en el mes seis y hubo una sobredemanda hasta fin de año, que ahora se amesetó o empezó a desaparecer», señaló.

En ese contexto, destacó que «el cierre de aserraderos que hubo hasta previo a la pandemia se invirtió y reabrió cerca del 80 o 90%». «El mercado interno ha demandado muchísimo y se han reabierto muchos aserraderos y plantas de manufacturas. Es decir, se ha mejorado la calidad de los productos», sostuvo, y agregó que los ATP fueron un aliciente.

Por otra parte, debido a que la mayoría de las máquinas que utilizan son importadas, lamentó las dificultades que deben afrontar para conseguir repuestos. «Sobre todo se notó mucho a partir de noviembre, por los precios que aumentaron y la imposibilidad de conseguirlos», consideró.

Sector metalúrgico

Claudio Lambert, de Lambert Hermanos, hizo foco en el rubro de remolques y destacó que «viene del año pasado con inercia de ventas, pero este año no es lo mismo, más allá de que persiste la demanda».

«Tenemos problemas con el aumento del acero y otros costos, que ha sufrido un 25% en dólares desde diciembre a la fecha y se prevé otro incremento. Tenemos una gran puerta abierta en los países limítrofes, pero no llegamos a competir con Brasil con estos costos», planteó.

Por otra parte, en medio de la «segunda ola» de Covid-19 y la alta demanda del sistema sanitario, Lambert advirtió por la prohibición de venta de gases de oxígeno a las industrias, claves para su funcionamiento. «Es preocupante la situación. No sabemos lo que va a pasar. Esto es transversal a toda la industria, es un gran problema porque implicaría parar la producción», afirmó.

Sector porcino

Sebastián Bouzada, de la Cámara de Productores Porcinos de Entre Ríos (Capper), recordó que «el año pasado, cuando arrancó la pandemia, se paró mucho el consumo de fiambres y luego se dio una explosión de cortes frescos de cerdo». Sin embargo, luego de varios meses estables, este año se advierten algunos problemas.

«Hasta este año venía tranquilo todo, con el precio del capón estabilizado y ahora se empezaron a encender alarmas porque el precio del cerdo podría caer, lo que para el sector primario es tremendo, debido a que los márgenes vienen erosionados por la suba de los commodities», analizó Bouzada.

Por otra parte, apuntó a las oportunidades y desafíos del sector en las exportaciones. «Es fundamental. Queremos emular lo que hizo el sector avícola cuando empezó a despegar, pero en el país todavía hay problemas. Así y todo, el sector logró el año pasado por primera vez tener un saldo positivo en la balanza y en el primer trimestre de 2021 casi se triplicó lo de 2020», puntualizó.

Sector avícola

En representación del sector, Pablo Marsó, de Las Camelias, destacó que «el rubro avícola está al 100% de la capacidad, trabajando y sin parar en ningún momento, pero a la vez adaptándonos a este nuevo contexto». No obstante, cuestionó tres medidas adoptadas por el Senasa que generan complicaciones en la cadena.

Por un lado, se refirió a los estrictos controles por el Covid-19 que realizan en las plantas y que son inmediatamente informadas a China, lo que en ocasiones provoca el cierre de establecimientos. La otra medida es el cierre de las exportaciones a Europa, sin novedades. En tercer lugar planteó los problemas para traer una vacuna necesaria en el sector que está frenada en Brasil.

Por otra parte, de cara a la pospandemia, Marsó marcó que es importante reflotar la necesidad de financiamiento para apuntalar el crecimiento. «Las granjas hace seis años que no reciben fondos para actualizarse, no sólo en tecnología sino hacer mejoras y aumentar la capacidad. Hoy no existe crédito para eso. Necesitamos ser más eficientes», planteó.

En otro orden, señaló que es clave apostar por los puertos en Entre Ríos, ante los graves problemas que se ocasionaron con el bloqueo en Buenos Aires. También se refirió a los elevados costos de producción por aumento de precios de granos. Del mismo modo, exigió a la Provincia por caminos y energía eléctrica.

Sector de bebidas

Alejandro Baggio, del sector de bebidas, analizó que «los problemas se repiten entre los sectores», especialmente con los aumentos de costos energéticos y salariales, además de otras dificultades para conseguir insumos básicos para poder producir.

«Nosotros notamos no un amesetamiento sino una caída en las ventas bastante preocupantes. Además, con los anuncios de nuevas restricciones, no se avizoran buenas noticias. Los problemas del corto, mediano y largo plazo son enormes», cuestionó.

En ese sentido, Baggio apuntó a los problemas sindicales, de inseguridad, de importaciones e impositivos en el país que afectan al sector privado. «Hay una preocupación muy grande», sintetizó, y alertó sobre cómo sostener los puestos de trabajo en este contexto.