Los problemas y desafíos de los arandaneros en Entre Ríos y la región

Alejandro Pannunzio, presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia (Apama), planteó las dificultades que atraviesa el sector ante la suba de costos tras la devaluación. Destacó los avances en  las exportaciones, que llegan a representar el 80% de la producción, aunque también cuestionó las retenciones y los problemas de logística que siguen existiendo.

El sector arandanero en Entre Ríos y la región creció considerablemente en los últimos años, fundamentalmente de la mano de un mercado externo demandante de la fruta que impulsó la producción local. Sin embargo, al igual que otras cadenas productivas, sufren dificultades y presentan desafíos de cara al corto y mediano plazo.

En este sentido, Alejandro Pannunzio, presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia (Apama) que integra la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER), planteó cuál es la situación que atraviesa el sector, que llega a demandar hasta más de 11 mil puestos trabajo en la región.

“La realidad de los productores de arándanos de la Mesopotamia es similar a la que están pasando la mayoría de las economías regionales”, sostuvo, y apuntó a los efectos negativos de la devaluación, más aún teniendo en cuenta que “la mayoría de los costos son dolarizados y el 70% del costo no mejoró en nada porque todos los insumos son en dólares”.

De la mano de la suba del tipo de cambio, el empresario advirtió que se implementó un nuevo sistema de retenciones que les significa actualmente un 12%. “Es el valor más alto en los últimos años. Es un porcentaje muy alto que genera mucho daño en todas las economías regionales y eso lógicamente va a generar menor valor exportado, destrucción de puestos de trabajo y de valor”, cuestionó.

Exportaciones

Las exportaciones son vitales para los arandaneros y es desde esta perspectiva que plantean sus necesidades. Pannunzio destacó que “cuando la calidad de la fruta es excelente, el porcentaje de exportación aumenta” y se llega a niveles de entre el 75 y 80% de ventas al exterior. El resto, indicó que es para el mercado interno y para la industria.

“El principal mercado sigue siendo Estados Unidos que tiene como el 65% de la fruta que se exporta. Después está Europa continental, con Inglaterra. Se están haciendo ventas también a Israel y se hicieron envíos a Rusia, que era un mercado que no estábamos exportando mucho. Esta semana un colega exportará a Indonesia y tenemos abierto Tailandia, pero con un arancel para ingresar del 45%, lo cual es imposible”, detalló. Incluso ahora se sumó China, mercado al que logró llegar una empresa entrerriana.

Consultado por la logística, el presidente de Apama apuntó a los desafíos que tienen de poder llegar al puerto más importante de Brasil. “Uno de los temas para avanzar es poder ir desde Concordia hasta el puerto de Santos a través de camiones. Desde ese punto, la intención es exportar hasta Rótterdam, porque se acorta mucho el tiempo de tránsito”, señaló.

Por otro lado, cuestionó los inconvenientes que sufren en Ezeiza para concretar las exportaciones. “Pedimos que aumenten la capacidad de frío, porque la fruta se tiene que conservar a cero grado y las bodegas de Ezeiza no son a cero grado. Hace falta conservarla de otro modo”, afirmó. En esta línea, también apuntó a los problemas que padecen con la habilitación de los horarios para poder operar todo el tiempo y no generar demoras.

Aeropuerto

Una de las cuentas pendientes de la cadena en la provincia y la región apunta justamente a mejorar las condiciones de infraestructura, para abaratar costos que permitan ser más competitivos y ganar mercados en el mundo que sostengan y hagan crecer la actividad. Fue en este contexto que surgió la necesidad de contar con un aeropuerto de cargas.

De todos modos, Pannunzio planteó que se trata de una obra que excede a los arandaneros y pertenece a toda la comunidad. “El polo Concordia y Salto merece un aeropuerto para tener conexión como cualquier ciudad que tiene esa densidad de población, sea para comunicarse desde el punto de vista comercial, turístico o con fines académicos”, consideró.

El empresario recordó que una obra de este tipo tiene ciertos requerimientos para poder cargar la fruta en los aviones, por el peso, la longitud de la pista y otras especificidades. De todos modos, remarcó que es necesario que esta política se reactive para generar movimiento no sólo en la cadena productiva, sino en todo el comercio y turismo de la zona.

“Nosotros estamos yendo más por barcos porque el precio es menor en el mercado mundial, pero hay momentos en que se puede ir por avión. Pero no pongamos al arándano como el que pide el aeropuerto, porque lo necesitan todos los sectores. Cada uno lo utilizará en la medida que se vayan dando las condiciones”, argumentó.

Costos energéticos

Respecto de la estructura de costos, además de los insumos dolarizados, Pannunzio también apuntó a los energéticos. “La energía nos subió enormemente como a todos porque se decía que el valor estaba atrasado. Nosotros tenemos muchas instalaciones de empaques y de frío que consumen mucha energía”, señaló.

En este contexto, consideró que “el problema de la energía no es que nos cobran cuando las consumimos en estos sesenta o noventa días de exportación, sino la potencia que pagamos durante el resto del año”. Al respecto, advirtió que “en pleno invierno pagamos facturas de 100 mil pesos sin usar energía”.

Sobre esta problemática, se explayó: “Durante nueve meses consumimos poca energía y pagamos una boleta de luz sideral. No decimos que no nos cobren lo que usamos, sino que pedimos que no nos cobren lo que no usamos. Esto atenta contra tener más instalaciones de frío en el campo. Ese costo de energía, lo que hace es desincentivar la inversión”.

Desde esta perspectiva, también alertó por la sumatoria de costos, junto con los impositivos. “Cada vez se asfixia más al que produce en lugar de ayudarlo para que cree más puestos de trabajo. La solución es crear puestos de trabajo, valor de exportación, capacitar a los recursos humanos en cada empresa para hacer crecer a la gente”, aseguró.

Presión fiscal

Precisamente, sobre el tema impositivo, además de la quita de competitividad que generan las retenciones y la baja de los reintegros dispuestos por el Gobierno nacional, Pannunzio analizó qué sucede con algunos tributos en particular, que no pueden recuperar siquiera al momento de la exportación.

“Cuando exportamos, el valor es sin IVA. Pero todo el IVA de compras de los insumos los recuperamos a los 12 o 18 meses. Y con una inflación del 50%, tenemos dos problemas: primero que recuperamos mucho menos del valor inicial, con suerte la mitad; pero además no sólo que se recupera al año y medio, sino que nos quedamos sin caja y perdemos solvencia”, alertó.

Sobre este punto, planteó que se torna más difícil aún cuando hay que pagar las cargas sociales en épocas del año que aumenta la mano de obra. “Lo que pedimos es que nos dejen utilizar ese crédito fiscal para pagar impuestos nacionales, como las cargas sociales. Si no, tenemos que pedirle dinero prestado al banco para pagar cargas sociales porque el Estado tiene nuestro dinero”, sostuvo.

Por otro lado, también explicó: "Otra cosa gravísima es que esperábamos poder contar con la herramienta del ajuste por inflación en los balances, para no pagar impuesto a las Ganancias por ganancias que no son tales". “Tampoco podemos amortizar los gastos de combustibles o los costos de las camionetas”, acotó.

Trabajo

“Cuando estamos en pico de cosecha, por cada hectárea de arándanos, hacen falta 10 personas. Entre todos los socios de Apama, tenemos 1.100 hectáreas, entonces se movilizan entre 11 mil y 13 mil puestos de trabajo de manera directa”, subrayó el empresario en relación a la mano de obra que demanda el sector arandanero.

Más allá de esta época, también contó que aproximadamente se necesita un empleado por cada tres o cuatro hectáreas, que trabajan de manera permanente. Valoró también que entre los trabajadores hay cada vez más puestos calificados por establecimiento, que necesitan de asesores en seguridad e higiene, ingenieros en alimentos e ingenieros agrónomos. “El personal involucrado es calificado. Por las normas que tenemos que certificar ante los países extranjeros, hay mucha capacitación para el personal de manera cotidiana, porque si no, no se pueden cumplir con todos los protocolos que cada vez son mayores”, explicó.

Respecto de la problemática del trabajo infantil, Pannunzio destacó que se avanza hacia un compromiso de todos los empresarios a través de políticas para las familias que viven del sector. “Algunas empresas de la zona firmaron el convenio en el Ministerio de Trabajo, asociándose a la red contra el trabajo infantil, de modo tal de participar de todas las acciones que puedan colaborar como para resolver ese problema”, manifestó.


Las exportaciones de cítricos siguen en caída y piden declarar la emergencia

Mariano Caprarulo, director Ejecutivo de la Cámara de Exportadores de Citrus del Noreste Argentino (Cecnea), planteó que el sector está en una situación “muy mala” desde hace varios años, fundamentalmente acarreada por los altos costos internos que quitan competitividad. En ese marco, solicitan declarar la emergencia económica, productiva, financiera y social.

La citricultura es una de las economías regionales más importantes de Entre Ríos, primordialmente por la mano de obra que genera. Sin embargo, desde hace varios años permanece en una prolongada crisis, con caída de la producción, altos costos y dificultades para colocar las frutas dulces en los mercados externos. En este contexto, desde el sector solicitan a Nación que se declare la emergencia económica, productiva, financiera y social.

“La situación es muy mala”, sintetizó Mariano Caprarulo, director Ejecutivo de la Cámara de Exportadores de Citrus del Noreste Argentino (Cecnea) que integra la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER). Según indicó, las exportaciones cayeron alrededor de 30%, sobre todo de mandarinas, mientras que las naranjas “prácticamente casi no se exportan porque desaparecimos de los mercados”.

En relación a este tema, explicó que la problemática no es nueva y que las exportaciones “fueron bajando paulatinamente” en la última década. Según puntualizó, se bajó de 120 mil a 35 mil toneladas de exportación de frutas desde 2007 en adelante. “Es muy complicado”, expresó.

Al respecto, cuestionó las políticas del Gobierno nacional, que “prometió solucionar el problema del atraso y las malas condiciones de competitividad de las economías regionales y no lo ha hecho”. “No ha podido realizar los cambios necesarios para que seamos competitivos”, planteó, y acotó que el reciente ajuste del tipo de cambio fue repentino y que incluso se aplicaron retenciones para exportar y se redujeron los reintegros.

Emergencia

Caprarulo destacó que la citricultura genera 30.000 empleos directos en el NEA y aporta unos 60 millones de dólares de ingresos al país y la provincia. “Son palancas regionales insustituibles”, manifestó, y resaltó la importancia para la zona de Chajarí, Concordia y Federación por la mano de obra intensiva.

“Estamos en un cuello de botella muy complicado, del cual nosotros no escapamos. Hay muchas empresas que quedaron en el camino en estos años y que exportaban mucho”, advirtió. Asimismo, lamentó que los nuevos jugadores también están teniendo problemas para insertarse en el mercado.

De esta perspectiva, alertó por las dificultades que atraviesa el sector que impactan en todos los aspectos y solicitó: “Lo que necesitamos por lo pronto es que nos equiparen con las peras y manzanas y nos dicten de una vez la Ley de Emergencia Económica, Productiva, Financiera y Social”. Sobre ello, recordó que hay un proyecto de la diputada nacional Mayda Cresto que "no se trata no sabemos por qué razón cuando más se necesita; la pera y manzana hace dos años lo que lo tiene y baja los costos, por eso no se entiende, porque la situación es la misma, a ellos sí a nosotros no".

Respecto de este punto, apuntó a la necesidad de concretar una reforma impositiva de las cargas patronales para reducir un 20% los costos y así “buscar una forma de ser más competitivos”. Además, remarcó que, al igual que todas las actividades productivas, sufren los problemas de financiamiento debido a las altas tasas, por lo cual resulta necesario acceder a una línea con cinco años de gracia a tasas blandas para poder financiarse y “empezar a competir”.

Problemas

En este contexto, el director Ejecutivo de Cecnea aseguró que “la matriz productiva está destrozada, sin crédito por las tasas altas” y una serie de problemas que se agravan año a año. “No nos dan los costos, los productores ya no pueden soportar más el agobio fiscal, además de que tenemos mucha mano de obra en blanco intensiva, que si te atrasás en pagos patronales se genera un problema”, señaló.

En relación a estas dificultades, Caprarulo subrayó las impositivas. “Tenemos una excesiva presión tributaria. El sector productor exportador y del mercado interno que abastece a supermercados está muy agobiado por la presión tributaria y los altos costos fijos que internamente no nos permiten ser competitivos”, planteó.

En este sentido, lamentó la pérdida de competitividad que explica parte de la caída de las exportaciones. “Tenemos muy buena fruta, hemos tratado de mantener las quintas en condiciones, pero cuando vamos afuera a competir con Sudáfrica, Chile, Perú o Uruguay, tenemos que vender mucho más caro por nuestros costos internos, fiscales, impositivos”, consideró, y agregó: “La realidad es que produciendo somos buenos, pero si no podemos tratar una reforma laboral e impositiva, es muy difícil”.

Mercados

A pesar de que las exportaciones caen, Caprarulo admitió que los mercados internacionales permanecen abiertos. De todos modos, aclaró: “El problema es que lo abrís y no dan los números. El problema está adentro. En el mundo prefieren nuestra fruta, pero no podemos competir porque tenemos que cobrar el doble por los costos internos”.

Consultado por el vecino país, dijo que Brasil está abierto. “Tuvimos mucho que ver con el Gobierno provincial y nacional. En la apertura de mercados estamos trabajando bien”, reconoció. Además, destacó el valor agregado que genera la exportación para vender las frutas en óptimas condiciones.

Por otro lado, respecto de la promesa de volver a colocar producción en los Estados Unidos, Caprarulo explicó que “está retrasado, aunque esperamos poder entrar el año que viene, tenemos el fuerte apoyo del Gobernador Bordet quien ha conversado la importancia del tema con el Presidente y sabemos que (Mauricio) Macri dialoga con (Donald) Trump sobre el tema".

En esta línea, subrayó: "Para nosotros abrir Estados Unidos es de vida o muerte. Uruguay hace mas de cinco años que promedia bien su actividad, ya que los altos costos se mitigan con un mercado como el americano que demanda mandarinas y paga bien. Además, los funcionarios del Gobierno nacional, como la secretaria (Marisa) Bircher y el agregado agrícola en Estados Unidos, se mueven mucho, por lo que esperamos el año que viene poder exportar nuestra fruta a ese mercado".

Asimismo, señaló que Estados Unidos es un mercado siempre buscado porque es demandante de frutas, sobre todo de mandarinas. No obstante, si bien lamentó que hace 15 años que están esperando, dijo que “son procesos largos pero 2019 debe ser nuestro año para entrar a Estados Unidos sí o sí". De igual modo, también valoró que se avanzó en abrir otros mercados como Colombia y que están cerca de México.


Industria láctea, imagen ilustrativa

La lechería de Entre Ríos, en crisis: "Estamos en una situación difícil"

Eduardo Tonutti, vicepresidente de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apymel), analizó el difícil momento que atraviesan los establecimientos productivos e industriales del sector y advirtió sobre las dificultades para sostenerse. Reconoció las oportunidades de exportación que se generan a partir del tipo de cambio alto, aunque planteó reparos sobre las limitaciones que afrontan las pymes.

Industria láctea, imagen ilustrativa
Industria láctea, imagen ilustrativa

La lechería entrerriana no está exenta del momento crítico que vive el país y esto impacta no sólo en la producción, sino también en la industria. Eduardo Tonutti, vicepresidente de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apymel) e integrante de la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER), aseguró que muchos establecimientos de la provincia, sobre todo pymes, están “en situación difícil”, a raíz de una serie de factores que juegan en contra y obligan a repensar la actividad.

Tonutti reconoció que los problemas que presenta el sector, tanto en el eslabón primario como secundario, no son nuevos. Fundamentalmente, apuntó a los bajos precios que reciben los productores y que no acompaña en la misma medida la estructura de costos.

“Hemos tenido una fuerte devaluación, la mayoría de los insumos del productor son en dólares y el precio del mercado interno no actualiza en dólares”, razonó, y acotó que esta misma situación también se da en la industria.

Manifestó además que lograr el equilibrio sería una buena noticia para la producción y la industria, que tienen muchos insumos importados y también están en ese mercado interno que "no actualiza rápidamente de acuerdo a lo que se pretende, y nos quedamos sin rentabilidad", analizó.

En esta línea, advirtió que actualmente se están extendiendo los plazos de pagos en toda la cadena, que exige de todos los actores una estrategia de conjunto "para poder sobrevivir o soportar el impacto". "Se ha incrementado la cartera de incobrables", confirmó. Sobre ello, cuestionó el problema del financiamiento, por lo que pidió que el Gobierno nacional revise la política de tasas de interés.

Dificultades

Las dificultades para financiarse, que son comunes a todos los sectores, pueden resultar letales. En muchos casos, sostenerse en la actividad puede ser más complejo aún si se arrastran deudas. Según Tonutti, “cualquiera que tenga un endeudamiento importante va a tener graves problemas para sobrevivir a estas crisis económicas, porque las tasas son imposibles de poder soportarlas”.

Otro problema que debe sobrellevar el sector lácteo tiene que ver con la estructura de costos –afectada por la suba del tipo de cambio–, que los obliga a ser cada vez más eficientes. El empresario indicó que es clave “tratar de generar productividad, para lograr que el precio que el mercado no genere un quebranto”. Por ello, apostó por una mayor integración entre la producción, la industria y los trabajadores.

Entre otros inconvenientes, también señaló la “gran presión impositiva” que asfixia a toda la industria, por lo que pidió al Estado un acompañamiento y revisión de los tributos que afectan la marcha de las actividades productiva. También criticó la significativa suba de las tarifas que, de cara a los próximos incrementos, habrá que atenuar. Respecto de este aspecto, se anticipó: “Venimos de un aumento de un 50% en agosto y se supone que va a haber otro 50% en noviembre que no sabemos bien cómo se va a poder pagar”.

Mercado nacional

El referente de la lechería en la región consideró que a nivel nacional lo que se está viendo es una gran concentración en multinacionales, que comienzan a posicionarse y a ganar terreno por encima de otras importantes empresas de origen argentino que históricamente dominaban el mercado. Así, las multinacionales están en una situación de ventaja debido a que aprovechan la potencia de poder financiarse directamente en dólares, encarar sus inversiones e incluso con mayores posibilidades para exportar.

Según Tonutti, la matriz de la lechería argentina está cambiando en relación a lo que era hace 10 años dado que las empresas nacionales empezaron a tener problemas, fundamentalmente acarreados por endeudamientos y dificultades de financiamiento, reflexionó. Sobre esto, agregó que “Entre Ríos no escapa a esa realidad”.

Exportaciones

Tras la devaluación del peso y la política del tipo de cambio alto, las exportaciones se constituyen en una alternativa de mercado clave para las industrias que están sufriendo el impacto de la recesión argentina. De igual modo, Tonutti pone blanco sobre negro a la hora de analizar los pro y contra.

Por un lado, consideró que aquellos que pueden llegar con sus productos al exterior están pudiendo financiarse en dólares, lo cual también permite “recuperar dinero y seguir marchando”. No obstante, ante los altos costos internos, precios internacionales estancados, la vuelta de las retenciones y la reducción de los reintegros, indicó que “hoy se está exportando sin rentabilidad”.

Desde esta perspectiva, analizó: “Si la política va a ser un dólar alto, con apertura de mercados, obviamente tenemos que mirar hacia la exportación. No obstante, me parece que el mercado interno va a tener problemas en los próximos meses y no creo que haya muchas soluciones desde el punto de vista del financiamiento”.

Consultado por los mercados a los que la lechería llega, señaló que “el gran comprador de lácteos es Brasil”, aunque lamentó que la devaluación del vecino país complicó las ecuaciones. De todos modos, reconoció que la Argentina está diversificada en sus relaciones comerciales, lo que permite llegar a mercados alternativos. Respecto de los desafíos por delante, apuntó a la necesidad de establecer acuerdos con México, en medio de las tensiones que tiene ese país con los Estados Unidos, su principal socio.


El desafío de proyectar, desarrollar software e impulsar a todas las industrias

Agustín Arias es el Project Manager de Argeniss, una reconocida empresa de software que desde Paraná tiene gran llegada a los Estados Unidos y a otras partes del mundo. Con un perfil profesional orientado a las Ciencias Políticas, su meta es agregar valor en cada paso que realiza. En diálogo con la UIER, el joven repasa sus inicios y sus nuevas metas, con el norte puesto en aprovechar el enorme potencial de recursos a nivel local y apostar por el desarrollo de la provincia.

Argeniss es una de las empresas de software de Paraná que, bajo la conducción de César Cerrudo, logró insertarse en el mercado de los Estados Unidos y otras partes del mundo. Detrás del crecimiento y el profesionalismo que hoy los caracteriza, también hay otra persona clave que además de promover los propios proyectos, apuesta a desarrollar el sector y a impulsar a todas las industrias de la provincia. Se trata de Agustín Arias, el Project Manager que camina cada paso con la premisa de agregar valor.

Tras formarse en la escuela pública de la capital entrerriana, el joven paranaense migró a la Capital en busca de nuevos horizontes. Allí se recibió de licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad de Buenos Aires y luego fue por un Magíster en Economía por la Universidad de San Martín. Con un perfil en vías de definición, adquirió las primeras grandes experiencias laborales hasta que decidió volver a la tierra que lo vio nacer, donde se sumó a Argeniss.

Hoy, desde una oficina en el balcón del Parque Urquiza, su mirada va más allá del corto plazo y por eso decidió apostar por la gestión a través de las instituciones. Agustín forma del Departamento TICs de la Unión Industrial de Entre Ríos, desde donde también se proyectó junto a otros talentos locales para la fundación del Cluster de Exportadores de Tecnología de Entre Ríos. Bien sabe, estos espacios son una bisagra para poder concretar los grandes anhelos que el sector y toda la sociedad demanda.

—¿Cuándo empezaste a tener interés por el nicho del software?

—Tuve la oportunidad hace siete años de entrar en una empresa en Buenos Aires, el grupo Assa, que buscaban un perfil como el mío para hacer investigaciones y desarrollos de proyectos de tendencias en la industria de la tecnología. Ahí adquirí buenas prácticas de lo que es una empresa multinacional y me fui orientando para el manejo de proyectos. Hice dos cursos y siempre con la óptica de que más allá de la aplicación de la tecnología, hay otros perfiles que se necesitan. Para cumplimentar a quienes realizan la tecnología, hay otros perfiles que tienen que coordinar los elementos para llevar adelante tal o cual proyecto. Entendí que todo el desarrollo de tecnología, investigación, valor agregado y exportación, es algo donde me sentía cómodo, me podía desempeñar y tiene un plus muy motivante, de poder estar exportando conocimiento desde Paraná para el resto del mundo. El hecho de poder estar contribuyendo a desplegar y potenciar el talento argentino a multinacionales importantes, es muy motivante e interesante.

¿Cómo te incorporaste en Argeniss?

—Tenía ganas de volver a Paraná por cuestiones personales y, por casualidad, conocí a César Cerrudo. Le mandé un mail para ver si estaba buscando un perfil como el mío. Para mí era un referente en lo suyo a nivel mundial y el hecho de que tenga una empresa me motivaba. Era golpear la puerta para pedir trabajo y fue así que tuvo en cuenta mis servicios. En unos días serán cuatro años ya que estoy acá. Desde siempre, ha dejado que yo me pueda desempeñar con su consentimiento y expresar mi forma de ser y ver el presente y futuro de la empresa, de manera muy libre. Dentro de su comandancia, he podido desarrollar mi profesionalismo.

—¿Qué rol y tareas realizás hoy en la empresa?

—Es una gran pregunta, porque hago un montón de cosas por ser una estructura chica. Somos unas 40 personas, pero la mayoría se dedica al desarrollo de la tecnología. Somos una empresa descontracturada, pero tenemos ciertos procesos que dan orden. Cuando empecé, me hice cargo de las cosas operativas básicas, desde lo administrativo hasta el té y el café. Pero luego ya empecé a asumir otras responsabilidades, con entrevistas de trabajo, ordenar la incorporación de personas, la base de datos de currículums y luego con el tema de negociar contratos con clientes, ver nuevos proyectos y perspectivas. Por última instancia, empecé a representar a la empresa ante la Unión Industrial de Entre Ríos, el Polo Tecnológico, la Agencia Exportar, entre otras organizaciones. En síntesis, estoy a cargo de la operación, de la selección de personas, la relación con los clientes y las relaciones institucionales, más aún hoy que fundamos el Cluster de Tecnología.

¿Cómo te definís?

—Soy una persona que busca dar valor a lo que hace. Quiero destacarme sumando valor a cualquier cosa que hago. Enfocarse en generar valor es clave para cualquier trabajador. Mi rol o carrera es más difusa. Para un politólogo, ¿qué es agregar valor? Yo te lo puedo decir, pero no es tan obvio para el común de la sociedad. Siempre me enfoqué en brindarle valor a quien es mi principal cliente, que es mi jefe. Esto mismo aplico en todos los lugares. Si soy miembro de la Unión Industrial, quiero agregarle valor a la entidad.

Remarcaste el valor de poder exportar conocimiento desde Paraná hacia el mundo, ¿con quiénes se están relacionando?

—Ahora, estamos enfocados al ciento por ciento en Estados Unidos, básicamente por lo que es su potencial como importador de conocimiento. La mayoría de las startups o grandes empresas están ahí. Además, actualmente está con niveles de desempleo bajos, por lo que está demandando más valor agregado y conocimiento. También nos favorece el huso horario. Tenemos cuatro o cinco horas con la costa oeste de Estados Unidos, donde está el mayor potencial. También César tiene la mayoría de sus contactos de ese país. Pero cerca también está Canadá, donde tienen potencial de crecimiento. De todos modos, nuestros clientes están en todos lados.

¿Cuál es el diferencial de Argeniss para imponerse por sobre la competencia?

—Creo que es la confianza y la idoneidad que ha generado César en 15 años de carrera. Es una persona muy seria, responsable, que no va a hacer cosas por cortoplacismo. Tiene una mirada de mediano y largo plazo, lo cual nos ha permitido construir una relación con nuestros clientes. Además, la confianza en la entrega del trabajo es una marca. Nosotros no tenemos departamento de ventas pero crecimos un 60% en los últimos dos años. Si saliéramos a vender, nos explotaría la empresa. Son nuestros propios clientes los que nos van recomendando. Esa confianza que se generó es importante. Por eso, cuidamos mucho a la gente que entra.

El recurso humano es lo más importante en estas empresas.

—Claramente. Nuestro cliente más importante es el interno. El 60 o 70% del tiempo lo dedico al cliente interno. El externo es muy importante, por supuesto, pero generalmente los proyectos son cortos. Tener un cliente de largo plazo, te da una confianza que se construye, con perspectiva, con seguridad. De todos modos, hay muchos clientes afuera que demandan este tipo de servicios. El gran logro de la empresa es retener los recursos. Tenemos un turnover muy bajo.

¿Qué particularidad tiene la industria del software para enfrentar los momentos de crisis?

—Primero hay que separar el desarrollo de software de la producción de tecnología. Alguien que desarrolla tecnología la tiene más difícil. Para el que desarrolla software, habría que separar el que exporta del que no lo hace. El que exporta la tiene más fácil, porque hoy Estados Unidos está pasando por un momento genial. El que exporta a Estados Unidos está más blindado que el que no exporta o lo hace a Brasil. Pero el que no exporta, pero trabaja con entidades públicas en Argentina, seguramente la está pasando peor. De todos modos, exportar requiere que tengas personas que rompan las barreras lingüísticas. Hemos calculado que el mismo conocimiento de dos personas, una que habla inglés y otra que no, vale el 50% menos. El valor monetario es tan simple como eso. Poder romper la barrera idiomática te abre infinitas puertas y oportunidades. También sucede que en momentos de crisis la gente se acuerda de ser más eficiente, y generalmente la solución de una ineficiencia viene de la mano de una solución tecnológica. Ahí se ven beneficiadas las empresas de software.

En este contexto que vive el país, ¿qué desafíos tiene la empresa y la industria en general?

—A corto plazo no tenemos grandes desafíos, porque todo es bastante estable. Nuestros clientes seguirán creciendo y seguramente surgirán nuevos. Al poder exportar estamos bastante blindados de la coyuntura económica, aunque no somos totalmente ajenos a una situación local. Pero a mediano plazo sí vemos grandes desafíos, de los cuales cada vez que podemos remarcarlos, lo hacemos. En parte, por eso se concretó la fundación del Cluster. Entendemos que a mediano plazo hay desafíos que no se están atendiendo, como la generación de tecnología para ser más eficientes a través de sistemas. Si todas las empresas no adoptan criterios de eficiencia a través de la tecnología, es probable que se extingan. Por lo tanto, que se frene el desarrollo de software, va a frenar a todas las industrias. Somos como la electricidad: nadie va a prescindir hoy del mail o un smartphone. Sea como sea, la tecnología es algo que uno debe adoptar. Un gran desafío que vemos es que se genere y surja mayor cantidad de recursos que puedan brindar este tipo de conocimientos, lo cual implica un trabajo con las universidades y que el Estado empiece a tomar real conciencia. La competencia por los talentos y recursos es a nivel mundial. De no generar más recursos que den valor agregado, habrá un freno a nuestra industria. Por otro lado, está el desafío de la conectividad en nuestro país. Tenemos de las peores de la región, es inconcebible. Eso también es un freno. Hay muchas empresas en el interior de la provincia que quieren dar valor agregado y se van a ver frenadas por los problemas de conectividad. No es estable, no es confiable y nos hace perder credibilidad con nuestros clientes. Estamos en una situación de vulnerabilidad muy grande y, a la vez, preocupados por la concentración de las empresas que brindan ese servicio. Esos dos desafíos son un claro freno, que nos va a pegar a nosotros y a todas las industrias. Hay que tomar realmente conciencia de lo que es en el presente y lo que será en el futuro.


Por la crisis, el sector arrocero estima una caída de producción en Entre Ríos

Federico Gadea, de la Cámara de Industriales Arroceros de Argentina, dialogó con la UIER para analizar el escenario que vive el sector y apuntó a las dificultades de financiamiento que impiden sostener el área para la próxima campaña en la provincia. Además, manifestó la preocupación por el nuevo esquema de retenciones que golpea a las economías regionales ante problemas de competitividad que persisten.

El sector arrocero también atraviesa una situación crítica como el resto de las economías regionales, en medio de un escenario incierto que se reordena ante cambios en las reglas de juego. La devaluación si bien favorece a los exportadores, sorprendió y generó malestar la vuelta de un esquema de retenciones. Además, los problemas de competitividad interna todavía persisten y la imposibilidad de financiarse impide encarar la próxima campaña. En este contexto, se anticipa una caída del área de producción, que en la campaña 2017/2018 alcanzó las 62.650 hectáreas en la provincia.

Federico Gadea, presidente de la Cámara de Industriales Arroceros de Argentina, entidad que integra la Unión Industrial de Entre Ríos, brindó un análisis para la UIER y explicó: “El problema que hay hoy para mantener el área, que es lo que se esperaba, tiene que ver fundamentalmente con el crédito. El que no tiene capacidad financiera -que no hay en el sector de la producción ni de la industria-, para sostener la producción que es muy alta en inversión, a veces opta por otros cultivos. La proyección era que se mantuviera el área, pero en estos momentos no sé si se mantiene o cae”.

“El panorama, como todas las actividades, es incierto”, calificó, a lo cual se suma el regreso de las retenciones que preocupa al sector arrocero. De todos modos, remarcó que el principal factor que está incidiendo es el tema financiero. “Se ha complicado toda la cadena de pagos, sobre todo en producción, y encarar una campaña es muy costoso respecto del año pasado. Hay un problema de financiamiento, tanto de oferta como de tasas, que son inviables”, sostuvo.

Retenciones

Para Gadea, la vuelta de las retenciones “es un golpe duro” que genera preocupación entre los arroceros, en principio porque marca “una disparidad con respecto a los cultivos extensivos”, desde el punto de vista de la importante inversión en dólares que tienen que hacer, donde se registra una significativa suba de costos.

“Nunca pensamos volver al esquema de retenciones. Entendemos que si es una situación puntual y pasajera, estamos dispuestos a poner el hombro. Pero que sea por única vez y no queden instaladas”, planteó. Por ello, indicó que resulta clave resolver primero las dificultades de financiamiento y los problemas de competitividad.

Por otra parte, manifestó que el sector reclama que en el nuevo esquema de retenciones el arroz esté dentro de las producciones que pagarán derechos de exportación de tres pesos por dólar. Señaló que por error fue incluido dentro de los nomencladores de cuatro pesos para la producción primaria. “Es un producto elaborado, con valor agregado”, explicó.

Devaluación

Consultado en relación a la fuerte devaluación, que en lo que va del año acumuló más de un 100%, Gadea reconoció que “ayuda para el sector exportador” porque “hay un 60% del arroz que se exporta”. Sin embargo, puso un paréntesis. “El tema es que llega un poco tarde a la cadena porque hay mucho endeudamiento en dólares, por lo cual pega cuando el dólar sube”, señaló, además de otros inconvenientes que se suman, no sólo por las retenciones sino por las empresas que están valuadas en pesos y necesitan tomar préstamos en la divisa estadounidense.

Desde esta perspectiva, manifestó que si bien “el aumento de competitividad por el tipo de cambio mejora, hay otras condiciones. Básicamente, ahora hay que encarar una campaña nueva y requiere muchísimo dinero para producir”.

Asimismo, analizó: “Nosotros siempre pensamos que el tipo de cambio retrasado a nuestra actividad no le servía. Lamentablemente, pensamos que esto debería haber sido un plan que tendría que haber llegado en momentos que estábamos con capacidad financiera como para encarar una nueva campaña cara. Tampoco nuestra actividad estaba en una situación buena. Nos agarra tarde, con mucho endeudamiento en dólares”.

Competitividad

Durante la entrevista, el representante de los industriales arroceros en la provincia y el país dejó en claro que la devaluación no implica necesariamente una competitividad integral, menos aún con la vuelta de las retenciones. “Todavía estamos un poco shockeados, tratando de evaluar el nuevo escenario, pero nosotros creemos que no se puede plantear, como nunca se pudo, la competitividad únicamente por el tipo de cambio”, afirmó.

Además, planteó otra problemática no menor, que quita rentabilidad y competitividad: el costo energético. “Pegó muy fuerte todo este tiempo en la cadena. Sobre todo, porque si bien en un minuto se desfasa con el dólar, sabemos que esto se va a actualizar, debido a está la decisión que no se subsidie más y lamentablemente eso va a incidir”, sostuvo.

“Creemos que hay que seguir trabajando hacia adentro con la competitividad. El tipo de cambio hoy al sector exportador le está mejorando un poco la ecuación, pero hay que seguir laburando. Todos los insumos están en dólares y subieron al 100%”, aseguró.

Reintegros

Otro aspecto no menor para el sector, previo al esquema de derechos de exportación, son los reintegros, uno de los puntos que el Gobierno nacional dispuso reducir en el marco del ajuste fiscal. Según indicó Gadea, fue uno de los aspectos que se pusieron en discusión en la Mesa Arrocera convocada por Agroindustria semanas atrás. Sin embargo, no se obtuvieron respuestas favorables.

“Habíamos planteado aumentarlos antes de todo este tema de la devaluación y retenciones, porque en realidad lo consideramos como una devolución de impuestos internos que quitan competitividad al producto argentino en el mundo. Entonces, la idea es recuperar esos impuestos que no podemos exportarlos”, recordó.

En esta línea, lamentó: “Nos habían otorgado el 2,5%, estábamos discutiendo lo que el sector tributa y que era más que lo que necesitábamos para recuperar impuestos. Pero con la decisión del decreto nos bajan del 2,5 al 0,5%. Entonces, es complejo”.

Empleo

Finalmente, consultado sobre la situación del empleo, un tema sensible en momentos de crisis, Gadea analizó que “depende muchísimo del volumen de producción porque la capacidad instalada excede a la productividad y la producción que hay en el país”. “Hasta esta situación, hay un parate, no digo despidos, pero sí hay muchas plantas que están operando a media máquina”, indicó.

Al respecto, dijo que se trata básicamente de un problema en la industria por falta de materia prima. “La producción argentina se ha ido cayendo en los últimos cinco años y la industria quedó con una capacidad instalada ociosa que por razones económicas tuvo que readaptar. Con lo cual el empleo está estable, pero con dificultades. Todo el mundo está pensando y esperando un futuro mejor”, manifestó.


La industria maderera de Entre Ríos atraviesa "meses muy complicados"

El empresario Sergio Corso, vicepresidente de la UIER, analizó las variables que golpean al sector. En ese marco, apuntó fundamentalmente a la falta de financiamiento para sostener el capital de trabajo. Además, advirtió por la caída de la actividad, la presión impositiva y el costo energético.

Imagen ilustrativa

La industria maderera es uno de los sectores de la economía entrerriana que atraviesa por una situación crítica, en sintonía con la mayoría de los problemas que son comunes a otras actividades de la provincia y el país. Caída de producción, baja demanda en el mercado interno, imposibilidad para financiarse y la extensión en la cadena de pagos, se suma a la presión impositiva y los altos costos energéticos.

El vicepresidente de la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER), Sergio Corso, de Maringa Maderas, analizó el escenario y lamentó: “Es un panorama muy preocupante. Vemos meses muy complicados. No queremos suspender y despedir gente porque la capacitamos, la queremos y necesitamos”. Por esto, hizo hincapié en que "el financiamiento es fundamental para sostener la actividad".

Asimismo, destacó la importancia que asume el sector en la provincia, fundamentalmente para la costa del Uruguay. Subrayó que hay más de 200 establecimientos, entre aserraderos y carpinterías, de los cuales el 99% son pequeñas y medianas empresas, con mano de obra intensiva, lo cual se constituyen en generadores de puestos de trabajo y sostén de muchas familias.

Por esto mismo, Corso planteó las perspectivas para los próximos meses de no revertirse las variables macroeconómicas más importantes. “Lo vemos muy complicado en la medida que no se baje la tasa de interés sobre todo para acceder al capital de trabajo, que hoy en día es fundamental para que puedan subsistir las pymes”, resaltó.

Caída de actividad

El empresario maderero señaló que “el sector está complicado, un poco porque se ha caído la demanda y además se han extendido los plazos de pago”. Incluso, advirtió que “hay algunos proveedores que dejaron de pagar directamente, como el caso de corralones”.

En este sentido, aseguró: “La industria está viendo un parate muy acentuado. Hay empresas que paran un par de días, otras que trabajan tres o cuatro días por semana y bajaron la carga horaria. Es un panorama bastante sombrío”.

Desde esta perspectiva, confirmó una baja en la demanda en el mercado interno que sufren las empresas. “Los que están relacionados a construcción bajaron un 40%, los vinculados a envases y embalajes bajó entre un 10 y 15%”. Por ello, planteó que resultan claves las políticas de Estado –municipales, provincial y nacional– para salir de la situación. “Apelamos a todas las instituciones”, resaltó.

Problemas

Respecto de las variables que aquejan al sector, Corso puso énfasis en que “lo puntual es la falta de capital de apoyo financiero; son tasas abusivas”. Reconoció que algunas alternativas encuentran en el Banco Nación, aunque actualmente siguen siendo altas tasas. Asimismo, lamentó que tampoco hay otras entidades bancarias que brinden alguna flexibilidad y acotó que todavía no están llegando al sector las líneas anunciadas por el Ministerio de Producción.

Por otro lado, indicó que “la presión tributaria para quienes trabajamos y hacemos el esfuerzo de sostener la formalidad es voraz”. Respecto de este punto, hizo hincapié en el peso de los tributos provinciales con Ingresos Brutos, por lo que marcó la necesidad de políticas que morigeren el impacto. Sobre el aspecto impositivo en general, también planteó problemas con los pagos de las cargas patronales y las multas por demoras.

Asimismo, sobre esto, puso en debate la pérdida de competitividad por el cobro de altas tasas de los municipios. “Los municipios están cobrando mucho sin dar alguna prestación. Las tasas en otras ciudades de la Región Centro son más bajas”, sintetizó.

Entre otras cuestiones, también consideró: “El costo energético es otra de las problemáticas vigentes debido a que el sector tiene demanda intensiva de energía eléctrica”. “No se ha hecho nada para sacar impuestos provinciales y tasas municipales de las boletas de la luz”, cuestionó. Por ello, solicitó el apoyo de los Estados para intervenir y acompañar al sector que genera puestos de trabajo en la provincia.


UIER: Diálogo e intercambio directo con sectores de la industria

La Unión Industrial de Entre Ríos concretó una instancia de intercambio y exposición entre los diversos sectores de la industria de la provincia. Con la presencia del Ministro de Hacienda y Economía de la provincia, Cr. Hugo Ballay, y el Secretario de la Producción de la Provincia, Cr. Alvaro Gabas, el flamante presidente de la entidad, Ing. Leandro Garciandía dio el puntapié inicial para que los más de 50 referentes industriales, de diversos sectores y  destacados exponentes del sector en la provincia, plantearan sus inquietudes y expectativas.

El titular de UIER expreso “que son tiempos de consensos, que requieren de madurez institucional y si bien la realidad nos obliga a mirar la coyuntura, debemos seguir como cada uno de los que está aquí lo sabe, mirando el mediano y largo plazo, porque sabemos que generar trabajo genuino, brindar oportunidades, invertir y planificar es nuestra esencia como industriales”. En su discurso se refirió también a la compleja situación de muchas pymes en la provincia. “Como todos sabemos, en nuestra Entre Ríos predominan las Pymes que son las responsables de la mayor ocupación de mano de obra privada y que se encuentran dispersas por toda la provincia llevando trabajo a todos los rincones, por esta razón debemos poner foco en propiciar el desarrollo de las mismas con políticas específicamente diseñadas para ellas”. Asimismo bregó por un ordenamiento impositivo para beneficio de la actividad económica en su conjunto para no perder competitividad evitando la superposición de impuestos distorsivos y también, la revisión de las tasas de energía en los municipios, políticas claras en el área medio ambiente, la promoción industrial como herramienta potenciadora y el ordenamiento y mejora de infraestructura en los parques industriales.

Palabras del Ministro

El Mtro. Hugo Ballay hizo referencia al trabajo de la administradora tributaria en relación a lo que fue la adhesión al consenso fiscal.  Destacó que si bien en una primera instancia las Industrias locales vieron aumentar su carga fiscal,  posteriormente   se trabajó en una ley tendiente a disminuir dicho impacto: la misma prevé acceder a un Bono de crédito fiscal por inversiones realizadas durante los ejercicios 2017 y 2018. Destacando que esta ley se trabajó desde un primer momento en conjunto con la unión industrial de Entre Ríos.  Se anunció que el día anterior se había dado la media sanción a dicho proyecto.

Asimismo se destacó la decisión de eximir del 50% de la carga actual en la factura de energía eléctrica que corresponde al fondo de inversión energética de la provincia.  Finalmente invitó a las Industrias a seguir trabajando en el régimen de promoción industrial, implementando  las medida necesarias  para volverla más ágil y operativa.

 

Sector por sector: Coyuntura y perspectivas

Sector Porcino.  Sebastián Bouzada.

En primer lugar hizo referencia a reuniones mantenidas con el actual Secretario de producción y comentó que los problemas estructurales del sector estaban presentes actualmente, manifestando la necesidad de políticas públicas concretas que ayuden a superar una coyuntura complicada como la actual: se refirió al bajo precio del capón, a la problemática de las importaciones por lo que significa en términos de sanidad y calidad de los productos y finalmente también a la necesidad de contar con más y mejor infraestructura en energía y caminos.  Remarcó que las políticas públicas se tornan especialmente necesarias para pequeños y medianos productores.

Sector Arrocero. Federico Gadea.

Manifestó la necesidad de apuntar al desarrollo del sector mediante competitividad interna,  vinculada la misma hacia la disminución de costos, y no solo a modificaciones en los tipos de cambio que en el mediano plazo son insuficientes.

Remarcó la necesaria mejora de condiciones en cuanto a logística; principalmente lo que tiene que ver con puertos. Se torna urgente la necesidad de desarrollar la infraestructura del puerto ibicuy que permitirá despachar las mercaderías sin necesidad de recurrir a los puertos de Rosario o Buenos Aires.

En relación a la infraestructura necesaria para el desarrollo de la actividad se puso en relieve, el elevado costo energético para la generación del riego en las plantaciones.

Los aspectos Fiscales, en particular lo relacionado a ingresos brutos, generan un sobre costo adicional de hasta un 22% según expresó Gadea.  Esto se debe a la característica de acumulativo que tiene dicho tributo,  que grava las ventas en las diferentes etapas de la cadena productiva.Finalmente concluyó que la coyuntura actual impide la generación de empleo  y el aumento de la productividad.

Sector Avícola. Juan Pablo Motta.

 

Motta dio una completa descripción de la dinámica comercial y productiva del sector. Explicó que la producción en gran parte se exporta, principalmente a China, Sudáfrica y Medio Oriente. Detalló asimismo, cómo ha evolucionado la producción en los últimos años. Explicó que, si bien se ha avanzado mucho en el proceso productivo mediante la implementación de tecnología,  Argentina se encuentra muy por debajo de países como Brasil en cuanto a cantidad de toneladas producidas.  Remarcó la necesidad de avanzar en competitividad interna mediante la innovación en tecnologías para la producción. En relación a la coyuntura actual mencionó que la producción disminuyó en el último año un 3,5%. Esta reducción se debe a una baja en las exportaciones.

Sector Huevos. Héctor Eberle.

A su turno comentó que la actividad en los últimos 6 meses ha sido fuertemente afectada por diferentes factores: importante sequía que encarece la materia prima, un aumento muy significativo de los costos financieros entre otros aumentos de los costos de producción.  Estos aumentos,  acarrean el necesaria traslado de precios a los clientes y una disminución de la competitividad externa. Finalmente Eberle, elevó una propuesta que busca hacer frente a los ciclos económicos derivados de las variables externas e internas, mediante la generación de un fondo de compensación público privado.

Sector Metalúrgico. Claudio Lambert.

Por el sector metalúrgico Lambert aportó datos de la representatividad de la industria en nuestro país:  con sólo tres de las cien fábricas que existen en la Argentina, Entre Ríos produce más del 20% de los acoplados. En relación a la coyuntura mencionó que se atraviesa un momento complicado.  En el frente fiscal los saldos técnicos de IVA y las demoras en el reintegro por incentivo fiscal han generado complicaciones financieras. Explicó a continuación que, dado que sus clientes en un 80% son micro y pequeñas empresas de no más de 5 unidades rodantes,  no poseen capacidad para acceder a créditos en la plaza a costos financieros razonables y por ello se financia la venta de los acoplados mediante fondos propios de la empresa productora. Este mecanismo, señaló, es muy complicado  de mantener dados los altos costos financieros actuales donde las tasas de mercado se han elevado excesivamente. Finalmente dejó la inquietud y preocupación que genera la potencial competencia de Brasil en el rubro. En el país vecino, una única fábrica produce lo mismo que las cien fábricas instaladas en Argentina.

Sector Software. Cesar Cerrudo

En cuanto a la coyuntura y las perspectivas destacó que las mismas son muy positivas. Instó a generar las necesarias políticas para aprovechar la gran oportunidad que existe en cuanto a la generación de exportaciones y mano de obra en el sector de la Industria del software: en el último año el sector género 1,2 millones de empleos y las remuneraciones fueron superiores en un 16%. Con exportaciones por 6300 millones el sector generó el doble de exportaciones que el trígo  y estuvo incluso por encima de las exportaciones automotores, destacó Cerrudo. En cuanto a aspectos a superar mencionó la necesidad de regímenes impositivos que no atenten contra el desarrollo del trabajo independiente de los programadores, sugiriendo ampliar los montos de monotributo. Se hizo referencia también a la necesidad de ampliar y facilitar beneficios cómo los previstos en la ley de exportación de servicios de Software.

Un aspecto clave a mejorar tiene que ver con la infraestructura de conectividad en la provincia: al respecto, manifestó que debería fomentarse la ampliación de la oferta evitando dejar en pocas empresas un servicio fundamental como la  provisión de internet.

Sector lácteos. Celeste Valenti.

En relación al sector la  presidente de la firma Cremigal explicó que la coyuntura es compleja tal cómo han descrito otros sectores y destacó la necesidad urgente de mejorar la infraestructura de caminos provinciales.  Además hizo hincapié en la necesidad de disminuir las trabas burocráticas y mejorar la comunicación con el sector público.

Madereros. Jorge Rigoni

Por el sector maderero Jorge Rigoni, se refirió también a una coyuntura complicada y comentó que en los últimos meses ha habido una baja en las ventas y disminución de la producción. Se  remarcaron como problemas estructurales la falta de financiamiento y una creciente ruptura de los compromisos que afectan las cadenas de pagos en forma preocupante.

Oscar Pannaroti. Citrícola.

Por el sector citrícola Oscar Pannaroti, observó una caída en las exportaciones y en las toneladas producidas en los últimos años que afecta a todo el sector. En el último año las condiciones climáticas adversas también han generado una coyuntura complicada. Asimismo destacó que desde el sector se sigue apuntando a la inversión y el crecimiento: en los últimos años se han adquirido nuevas especies importadas desde Israel en ese sentido. No obstante recalcó también la necesidad de políticas que no obstaculicen el crecimiento en variedades de especies mediante exigencias de períodos de cuarentena muy extensos en comparación con otros países de la región.

Hector Motta. UIA.

A su turno Héctor Motta miembro del comité ejecutivo de la UIA, comentó cuáles han sido las gestiones realizadas en el último año  y compartió la información obtenida desde el centro de estudios de entidad nacional. Explicó la evolución de la actividad Industrial destacando que algunos sectores como el automotor y el de agroindustria, tuvieron alguna mejoría en el año 2017, que no se ha mantenido, lamentablemente, en lo que va de 2018. En tanto que otros sectores han tenido en los últimos dos años una fuerte caída de su producción. En relación a las preocupaciones que se manifiestan en el ámbito de la Unión Industrial Argentina remarcó la necesidad de financiamiento, una creciente carga impositiva,  crisis de rentabilidad en algunos sectores  y la preocupación por una competencia desleal existente a partir de una evasión mayor al 30% en el país. No obstante la coyuntura,  remarcó que desde el sector al que pertenece se ha generado un compromiso de mantener el nivel de empleo por al menos 120 días.

Cierre

Como cierre de la intensa actividad mantenida, el presidente  de UIER, Leandro, luego de haber escuchado el panorama descrito por los diferentes sectores,  remarcó la necesidad de ajustar los costos laborales de nuestra industria, en la que si bien los mismos son elevados, el empleado termina cobrando poco, producto de un sistema poco eficiente y excesivamente recaudatorio.
Reflexionó finalmente que hoy la industria debe mirar al futuro,  la industria 4.0 es  una realidad para la que se debe estar preparado y reafirmó el compromiso de la Unión Industrial de Entre Ríos, para con los sectores productivos,  trabajando para el desarrollo de la industria  en conjunto  y dialogando con el sector público.